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Carmen María Camacho Adarve

23 Abr

RAMA DE LA PAZ

Sobre las hojas,
paz verde mar,
En el jardín,
De nubes cerúleo,
Nacen estrellas,
A cada rato.

En la oscura,
Noche marinera,
Del jardín, restaban
Claridades, de tardes.

Hojas de árboles,
Manda reflejos,
De otras brisas,
Frescura, de algas, de ovas.

Una tierna ramita,
Buscaba, un paraguas
Que, la resguardara,
De la lluvia, de la guerra.

Únicamente, otra rama,
En alguna arboleda, lejana
Suplicaba, a la ramita,
Que se escondiera,
¡Deprisa, deprisa¡
En la frondosidad,
De su corazón de árbol,
donde habita la paz
Que la lluvia,
¡No la empapa!

Ella fijo la mirada,
Oscuras, oceánicas
Profundidades, marinas,
Algas y caracolas,
Anémonas y nácar,
El jardín del mar,
Vio a las grandes,
Y viejas ramas,
De los árboles entrelazadas

Corazón verde esmeralda.
De paz
Hasta llevarla, a salvo,
De las guerras,
Opalinas mareas,
Y, saltó hasta las estrellas.

Supo, que llego,
La lluvia verde,
La guerra.
Tembló, por su fragilidad,
De tierna, y pequeña,
rama de la paz
Verde, muy clara,
Recién, abiertas, las hojas.

La ramita se entrelazaba,
Entre las ramas
Fuertes y viejas,
Del único corazón,
Verde que quedaba,
donde habita la paz
Y ella rezaba…

EL TIERNO ABRIL

El tierno abril

en rosas anda,

sembrando verdes,

y, alamedas

y, frutas bellas

rosas del viento,

y, juncos del río.

Al yerto muro

ramas de hiedra,

le han nacido.

Fértiles campos

verdes florecen.

En aire claro

verdes olivos,

cortijos blancos,

el fresco prado,

las altas cumbres,

el romero

y los jarales.

El aire de marzo traía

viajeras golondrinas

el aire de marzo traía

tardes doradas.

El aire de marzo traía

presagios de amor

el aire de marzo traía

azucenas blancas.

El aire de marzo traía

azahar y lilas

el aire de marzo traía

olorosas rosas.

El aire de marzo traía

la paloma de paz

el aire de marzo traía

al romero verde.

Como las golondrinas

en las blancas tardes

del aire de marzo

mi amor se perdía.

Sobre el mar transparente

Azul mañana

Como un dedo de oro

En las aguas

Una franja de sol

Un secreto

Las olas susurraban

Al pasar corriendo

Brillando así

El sol, se desvaneció

Con lentitud

Y se sumergió

Luego volvió a subir

Y brillo en silencio

Un sol oblicuo

Jugaba

Sobre el estanque carmesí

Revolvía en su reflejo

Como si buscara

A tientas

Algún reloj

En la espuma del mar

Y volvió a caer,

Corrieron sus rayos

Por sus inmóviles flancos

Y bajaron al mar

Reventado su coraza

De suave azur,

Sobre el hermoso rostro

Del mar

Y en la calma de cobre

Un loto amarillo

Desplegaba

Sus callados pétalos

En el mar.

Campos de Jaén

en el olivar

vi a la luna llorar.

Olivos de agua

suspiros de luna.

Campos de Jaén

plata y verde.

Luna jaenera

en el olivar.

Por el olivar

se pasea la luna

en su soledad.

Se amontonan las nubes,

espesas grises en la tarde,

y en la calle, las neblinas.

Luz de Ocaso pone pinceladas finas

en el umbrío invierno de mi barrio

donde hay rumor de estrellas, cantar de villancicos.

Y las luces que cuelgan de los árboles en las aceras, anuncian una triste navidad.

A los desuncidos que habitan la noche de la pobreza y duermen en cartones,

y en sus ojos una bíblica tristeza.

Atardecer de invierno, su frío y sus hogueras,

su escarcha y sus estrellas brillando.

Y no hago nada

más que seguir viviendo, sufrir

saber que hay pasos

que vuelven por lo hondo de la calle a estas horas.

Mientras mis ojos sueñan otra navidad

aún perdura un sol tinto de anemia en las fachadas.

Saber que hay horas con un perro escarbando.

y nieve, y pedacitos de cristal en los surcos,

y troncos de arbolillos,

más del mes de diciembre,

de otra vida (otros días holgados) y sus muertos.

El carnaval ha venido

es una santa compaña

con hachas de cera blanca

que ya a nadie sorprenden

las mascaras ancestrales.

Es una plaza con damas

de pechos exuberantes

un entrechocar de zancos

es un polvo de estrellas

en una noche sin alma.

Es un todo lo revuelto

de una blancura cándida

maquillada en lunas

las mascaras son nubes

que se deshacen en noches.

Las niñas de plata vuelan

en unas bolas gigantes

cargadas sobre dragones

los bufones hacen palmas

a las brujas de las calles.

El carnaval ha venido

es el momento de decir

las palabras que estallan

que sabe a la desnudez

de las ventanas en gritos

donde la luces y sombras

son soledad que destella.

Las estrellas del cielo

contarte quiero

la luz de la mañana

contarte quiero.

Las caracolas del mar

contarte quiero

el lirio y la rosas

conarte quiero.

Los mares de tus ojos

contarte quiero

en tu pelo luceros

contarte quiero.

La magia de tu sexo

contarte quiero

como levantar vuelo

contarte quiero.

Uno, a proa;

Otro, a popa;

Uno, a barlovento;

Otro, a sotavento;

Cuatro amores

Se me han muerto.

Del perfume de las rosas

culpa es de la blanca luna.

Del clavel de tu solapa

culpa es de la blanca luna.

De la blanca azucena

culpa es de la blanca luna.

De los nardos y jazmines

culpa es de la blanca luna.

De las rosas negras

culpa es de la blanca luna.

De los suspiros y el viento

culpa es de la blanca luna.

Que el mar no se derrama

culpa es de la blanca luna.

Del hombre lobo que aúlla

culpa es de la blanca luna.

De la seducción de la gata

culpa es de la blanca luna.

De las laboriosas abejas

culpa es de la blanca luna.

De las lágrimas de Eva

culpa es de la blanca luna.

Que tu me quieras a ratos

culpa es de la blanca luna.

De tus traicioneros besos

culpa es de la blanca luna

De los versos que os escribo

culpa es de la blanca luna.

En mi cuarto

Dentro

De un cajón

Guardo:

Pan y vino

Un, limón

Un, corazón

Un, abanico

Y un, caballo

De cartón

Enmudeció el poeta callaron las rosas

entre pétalos blancos y hojas yertas

palabras que evocan descorazonamientos

entre letras mojadas y tinta amarilla.

Languidecen las horas desesperanzadoras

se consumen los días en minutos y llantos

entre rosas y pétalos en palabras y nardos

en las suaves caricias que enmudecen la sombra.

Se marchara el poeta con su vara de nardos

entre pétalos blancos y jardines soñados

se quedaran sus versos a tierra amarrados

mas allá de los sueños mas allá del silencio.

Se morirá la rosa callaran las amapolas

entre pétalos blancos y hojas yertas

su corazón se ahoga agonizando en dolor

mas quedara su aroma en la rosa y el nardo.

¿Dónde esta la poesía?

-me preguntaste-

en todas partes

-te dije-

Poesía

y es la tarde

Poesía

y es la mañana

y tu mirada

es poesía.

Y tu soledad

y la mía

es poesía

tu alegría

y es poesía

vida y muerte

Y es poesía.

¿MA che cosa sta poesía?

Sono molto Stanca

ma ti voglio una Bocca.

Estación noche

donde habito

estrellas a chorros

música de lluvia

luna pandereta

alumbras mi noche.

Estación noche

redondel de luces

chorros de estrellas

luna de gitanos.

Estación noche

quiero mudarme

a la estación día

con las lagartijas

que duermen al sol

con las azucenas

y las blancas rosas.

Take the time

Take time to love

Take time to lough

Take time to cry

Take time to read

Take time to hear

Take ime to play

Take time to drean

Take time to live

Taketime to think.

La tierra ya revive

al comenzar marzo

el verde oscuro

en los chopos lejanos

brota en las yertas ramas

el verde claro del olmo

las violetas perfumadas

en las lomas de plata

jarales y zarzales

juncos y retamas

marzo ya florece

en días azules y dorados

y crecen las blancas margaritas

y los álamos nuevos

viento de marzo entre los olivos

la campana de la catedral da la una

Jaén tan bella bajo la luna.

Desde la torre de la catedral

se vio a la lechuza volar

y colarse por el ventanal.

El sacristán la quiso espantar

apagaba las velas de altar

se posaba en san Juan.

Y bebía el agua de santo Tomas

por el ventanal de la catedral

se vio a la lechuza volar.

Cuando despierto

sobre mi cama,

entra la vida

por la ventana.

Abro los ojos

siento la vida

busco mi ropa

la cama vacía.

Salgo del cuarto

siento la brisa

que da un alba

nueva y azul.

Y miro al día

entreabierto

garcilasiana

es la mañana

de tu mirada.

Hebras de oro ensortijado

trae el sol esta tarde de marzo

y el blanco de las rosas puro

y las horas que pasan volando

importuno reloj presuroso

poco a poco mi partida vas acelerando

y las horas que pasan volando

el aire se serena

y contemplo el cielo

el amor y la pena

olvidado perdido

yo con paso callado

la noche voy andando

el bajo y torpe suelo

mis ojos hechos fuentes

mis pasos desiguales

hacia otro camino

donde no anochece

y luz del saber llueve

clarísima luz pura

donde vive el contento

yo con paso callado

la noche voy andado.

Lloraba la fuente

en la verde tarde

tibio y fragante

el aire galante

en las cándidas aguas

un ángel lloraba

sin broquel ni espada

melancólicos lirios

lo acompañaban.

Entre los rosales no cantaran

los ruiseñores

y las cigüeñas abandonaran

el nido del campanario

que malos días te esperan poeta

sin rosas perfumadas

ni luna rosada

sin tu calida estancia

ni flores en las macetas

ni paraguas, ni gorra, ni gabán

y el aguacero de abril no amaina

todo llega y todo pasa

no hay mal que cien años dure

ya vendrán otros poetas

este abril y otros tiempos

con estas lluvias

ya paso un día como otro día

en otro tiempo no llovía.

Luz de otoño no me abandones,

su olor y sus mañanas de sol, su ocio de tierra,

de atardecer de invierno, su frío y sus hogueras,

su escarcha y sus estrellas brillando.

Y no hago nada

más que seguir viviendo, sufrir,

saber que hay pasos

que vuelven por lo hondo de un camino a estas horas.

(Mientras -mientras mis ojos sueñan otras distancias-

aún perdura un sol tinto de anemia en las fachadas).

Saber que hay horas tuyas (con un perro escarbando).

Saber que hay niños tuyos,

que hay piedras luminosas,

realidad de barrancos, de tesos agrietados,

y nieve, y pedacitos de cristal en los surcos,

y troncos de arbolillos,

y una hilera de chopos

sin hojas -como un poco de niebla amoratándose-,

y laderas con pinos,

y el suelo entre las secas raíces de los pinos,

y un arroyo y su agua casi negra,

a la sombra del peñascal musgoso.

¡Cuántos sitios vividos (aunque no esté en el campo)!

¡Cuántos rincones tuyos, uno a uno, doliéndome,

haciéndome sufrir de veras, ser un poco

más libre (y más aparte),

más de tapial y encinas cerca del cementerio,

más del mes de diciembre,

de otra vida (otros días holgados) y sus muertos!

Aunque no esté en el campo,

sufro por cada sitio donde estar para siempre,

por cada instante suyo,

cada trozo de humilde vereda entre retamas,

cada tapia y sus manchas de humedad en el tiempo

cada encina y sus ramas cerca del cementerio…

Mi infancia esta hecha

de rutilantes veranos

La casa de mis abuelos

Y Calladas frescas aguas.

Tú eres manzana tersa esperanza.

tentación para mi pecado,

fruta prohibida del paraíso.

Herencia de Adán,

tentación de Eva.

Estas azules Aguas

Este Fluir en olas

De su estela

Las burbujas danzan

Y Salpican la mar

En suave alegría

La nave va

En azulada blancura

Hacia su alcoba

Nupcial En Creta.

Vosotros los libros debéis saber cual es vuestro sitio. Servís para darnos las

palabras, y a nosotros nos toca proporcionar los pensamientos. En algún

sitio esta la clave en la vida del hombre o en un solo capitulo tal como sale

en los libros.

Azules peñascales

malezas, jarales, zarzales

y el huertecillo verde.

Yo vivía en una casa

que tenia un patio empedrado

con dos cinamonos, una noguera,

el platanero y la higuera,

una fuente cantarina

tres rosales, celindas y azucenas,

una enredadera y madreselva.

Yo vivía en una casa

con balcones y macetas

de geranios y pendientes de la reina,

Yo vivía en una casa

con niños, juegos y risas

y en el patio jugábamos a la rayuela

a la comba y al pilladilla

Yo vivía en una casa

llena de luz y vida

Yo vivía en una casa

de mi ya lejana infancia.

En las lomas plateadas

verdes olivares

Campos de Jaén.

Sobre los campos

el fresco mayo.

El viento y el mar

Anunciaban tormenta

Y el barco

Que lleva mucho tiempo

Ausente

Va de viaje de ida

Quizá lleva cartas

A bordo

En un borroso

desgastado archivo

Fluye un continuo

torrente de vida

a través de tristes

deshabitadas marismas,

fecundos campos

cultivados

en los grandes bosques;

por arcos romanos

o sobre ríos indios

a través del sol y la sombra,

en corazones felices, o desolados,

por capillas cuyas agujas se yerguen

como piedras mileares

allí lo podéis encontrar

en la casa de al lado,

bajo la sombra de la iglesia

En los caminos

las amapolas

ensangrentadas.

La flor del cerezo esta triste

quiere ser golondrina,

quiere ser alondra,

quiere ser ruiseñor,

quiere ser una estrella.

Saludar a los lirios

con versos de mayo,

o perderse en el viento,

con el aire de azul,

en un cielo sin fondo.

Y están tristes las flores

por la flor del cerezo,

y los jazmines de Oriente,

y los nelumbos del Norte,

y las dalias de Occidente,

y las rosas del Sur.

No es flor de abril,

ni es flor de mayo,

la flor está pálida,

la flor está triste,

las flores no lloran.

Se siente una flor ignorada

abre los pétalos de su luz,

en serenas alboradas,

y es mas brillante que el alba,

mas hermosa que abril,

bella como la luna.

el huerto en flor,

el limonero,

la madreselva,

la hierbabuena,

y azucenas.

y en la torre

la cigüeña.

tarde de mayo

dorada, placida

Olivareros y olivos

Cerros de lirios

y la fuente clara.

Tarde de junio

calida y dorada

Manzana del bien y el mal,

fruto del árbol de la ciencia,

cólera de Dios.

Serpiente maldita y tentadora,

Nueva York, Londres, Madrid,

tersa, lozana y roja.

Joven extranjera,

madura redondez de mujer,

Olvidada sobre el tablero de Newton.

Tersa esperanza de los hombres casados

manzana que envenena a los enamorados.

Noche serena

De luna

En silencios

Plateada

Una soledad

Callada,

De plata las olas

Noche de luna

Mar de plata

Azul suavidad

Tiempo de serenidad

Copos de espuma

Astillas de plata

La nave va

Deshabitada y a la deriva

Y el silencioso barco,

Tripulado

Por marineros pintados

Dormida en este barco

Sigo mirando tu propósito

Avanza la nave

a través de la locura

Alegre de las olas.

Mi infancia esta hecha con trozos

luz blanca y rutilantes veranos

La casa de piedra de mis abuelos

Cantarinas aguas de la alberca.

En el ciclónico atlántico de mi alma

Rodeada por círculos de constelaciones

Me complazco en mi centro

De muda calma.

Como estrellas

Que brillan

Bajo un desconocido

Cielo

Las olas se mecen

Sin palabras,

La vida muere

Mirando al sol,

Llena de fe

Apenas muerta,

¡ah tu, mitad oscura!

De la naturaleza

Tu trono

En el corazón

Del océano

Sin vegetación;

Tu eres una descreída

¡oh reina!,

me hablas con veracidad

en tu tifón,

y en el callado funeral

de la calma

en vano, oh muerte,

buscas intenciones

de aquel sol

vivificante,

donde solo hay vida

tu te meces

con fe orgullosa,

y sombría

tus mixturas flotan

debajo de mi

me hablan

de cosas antaño vivas,

exhaladas como aire,

oh mar,

en tus eternos zarandeos

encuentro reposo

nacida yo tierra

amamantada por la mar,

aunque montaña y valle

me parieran.

A mi alrededor pesados planetas

De dolor inextinguible,

Allá en lo hondo y tierra adentro,

Se desvanecieron.

Alcobas nupciales y cuartos de niños

Bajo la tierra

Sí, se acabara ya esta larga muerte.