Áurea López

24 Abr

CON NOSOTROS

Están con nosotros cuando nos sentamos a la mesa
o cuando en el sofá leemos los periódicos.
Están con nosotros todo el tiempo
mirándonos desde un sufrimiento solitario.
Miran con espanto la tecnología
que les lleva de paseo a todas partes
pero a pocos corazones que deciden.
“Están tan lejos…”
oí decir a alguien una vez
después de una película sobre un pueblo refugiado.
Tan lejos que no entendemos muy bien
qué es lo que pasa
y acostumbrados al cine de diario
la insoportable realidad se convierte en ficción.
Seguimos al poderoso que reparte de sus logros migajas
bajo cuyo aparente brillo
cuánto dolor de otros aparece incrustado.
Aumentará nuestra obediencia y miedo
cuando nos abra la puerta de su celda
con quincalla adornada
y agacharemos la cabeza al pasar
con la vista hacia el suelo
donde las estrellas se exiliaron.

Edda Cavarico

24 Abr

MINICUENTO NATIVO

La herencia del yague florecido
llora sobre el maciso silente
de la cordillera
al frotar los cristales salinos
que caen del ojo
oculto
sobre la bestia humana
sobre el rugir del pueblo.

Edda Ottonieri de Maggi

24 Abr

¿QUIÉN HA DE CERRAR LAS HERIDAS?

¿Quién ha de cerrar las heridas

del pan negado al hambre que duele,
de los sabañones del alma
con gambetas de zapatillas gastadas,
del frío sin techo de los que no tienen techo,
del asombro agrandado en ojos vacíos
de resignado mirar,
en la honda tristeza de la meseta sepia donde mora el dolor?

¿Quién ha de cicatrizar las heridas

cuando se ha burlado la igualdad prometida,
hay mocos brillantes en mangas rotosas,
y no suenan violines en mover de ilusiones,
mientras una bola de trapo rueda potreros,
y deseados juguetes van hacia otras manos?

¿Quién ha de disimular las heridas

del llanto vertido ante ciegos espectros
buscando un vuelo que arañe la aurora ,
en marchitos rezos de vigías estériles?

¿Quién ha de borrar las heridas

del pájaro que no tuvo nido,
de mil miedos subiendo en barrilete
en el espacio de no ver el mañana?

Efímera niñez madurada en tinas de pesares,
sin sábanas bordadas con risas entre pliegues,
sellada por imposibles dioses, sin brújula,
y abandonado en el apostadero penumbroso,

de los eternos olvidados.

¿Dónde, la “otredad” con sabor a ayuda mutua?

CICATRICES DEL MISTERIO

Investidos de hipocresía insolente, los poderosos,

desandan adoquines sobre rotas caras de piedra viva.

Y en el seno social corrompido, se yerguen,

sobre mares gelatinosos de pútridas algas,

contaminadas de múltiples apariencias

que duelen huesos, poros… sangre,

cuando visten promesas…

Con puñal perforan ilusiones,

en brumosos tiempos de vergüenzas ajenas…

Un perverso silbido de siglos atraviesa el tiempo,

son los mismos aires que azotaron desde el génesis

y siguen en gira hacia todos los rincones…

Y es red, que hipnotiza, desde el parpadeo del alba…

Oblicua memoria de sacrificados, insepultos,

conformistas, sin quejido ni pelea
que agazapados siguen en pozos de ignorancia,
en miserable ironía, fetidez de podredumbre
y socavado tejido de la barbarie “civilizada”…

Veo a mis hermanos, en sórdida ignorancia,

sin futuro…
Y me pregunto:

¿El futuro será el hoy… y también el ayer,

en el trajinar de penitentes?

ESPEJO DE LA NOCHE 

La tarde ata los cordones de todas las veredas.

Yo me sujeto a un rayo de luz.

La luna nueva se vislumbra tímida entre racimos de sombras

Caigo improvisada sobre mi propia sombra

La calma se dimensiona con mudez de árbol quieto

Empiezo a entender su profunda nostalgia.

Las nubes se encogen sobre pájaros desolados.

Me enrollo sobre mi propia cavidad.

Pequeños pizcas se dispersan cual migajas de pan duro

y giran sobre los dinteles

con pretensión de invitarme a borrar mi pena.

Pero mi sangre late en mis arteria vacías.

Voy en busca de mi calor huyente.

Sólo encuentro espejos difusos.

Entre los pliegues de otro día la noche ha quedado desterrada

Yo, estuve la noche entera en busca de mis propios pedazos,

justo cuando la aurora se anunció entre ruinas

José Cabrera

24 Abr

DONDE HABITA LA LUZ DÉBIL DEL ALBA

In memoriam Antonio Callejas

Me he elevado entre la niebla amanecida.
Sólo niebla ante mis ojos, en mis párpados ceniza
y el silencio…
Entre cárdena y siniestra
la niëve, deshaciéndose en los cálices del alba, se desliza
sin recuerdos, algodona azul el aire.
***
Panorama de una aurora amurallada con la piedra.
***
Pero sé que hay otra luz tras las mejillas
de las lágrimas pasadas que ilumina de los sueños realidades,
de la vida en la marea a la deriva
quede aquí toda tristeza sepultada…
Y que broten las semillas.

(De Fanales entre el agua)

ROMANCE DE LA VARIACIÓN DEL VUELO.
VII

Entre el jardín y los muros
llega la muerte brincando
noche en cristales de rotas camelias
para tus senos.
Mostré mi racimo
de siemprevivas arterias,
entrerraizadas al cuello
Todo está escrito,
oíd al
filo mil veces. Dejé la esperanza
bajo las sombras aladas de oblicuos
fuegos de luna o de sol.
Todo está escrito.
Tú sólo
quedas, siërvo en milicia,
cómplice, tú, del silencio ¿Por qué
no me recuerdas? ¿Tu fe de católica
te paraliza? o ¿Eres
uno de esos ateos
engañifado en vocálico?
Nunca me olvides: Me llamo
Yehuda
Laila
o
Yusef.
Sólo nombres.
Tal vez…
para vuëstra cruzada en luz cólica,
para la náusea en farsálico.

Entre el jacinto en suspiro que apura
cielo de adelfa o canela en jardín,
púrpura crece el sol y la luna.
Con las piedras, sin el viento:
dátil, seda, perla y pluma.

(De Goethica)

AUTO-BA-LANZA

Yo los oía. Eran voces de gente. Desde entonces me entró frío # para dormir el sueño de bronce
Pedro Páramo, Juan Rulfo # Ilíada, XI

-Hemos llegado al final de camino.
Aquí en el otero, el telón panorámico
abre el sonido de lágrimas desengastadas mejilla abajo.
Los primeros con ágil
grito alumbraron rendijas por siete veces salvándose, al fin, por barrido
-estupefactos de espinas, mar en los ojos-. Los otros únicamente tiznados
se dirigieron adonde el desierto pliega y desdobla de arena la óptica
de la memoria y el párpado.
Hoy creo que han vuelto a peinarme con
ojos soñados de bronce.
Entonces vivir consistiera en muerte querida o balsámico
olvido desde esta atalaya. Y olvídate de la alabanza. Los hijos adámicos
desheredados se entierran, aunque ofrezcamos los frutos al cielo.
-Calla don Mártir
bajo la tierra ¿No ves que todos estamos igual en esta fosa caídos?
Déjanos ya descansar de responsos y del olor de tu aliento a-finado
por los gusanos.
-No puedo. Todos mis héroes han muerto sin encontrar en la Cólquida
el vellocino y soñé…
-Qué pesadez. Sólo füiste un peón. Ahora mece
para ofrecernos el vino, toda la copa en tu talle violentamente cerámico.
-Yo los oía. Eran voces de gente. Desde entonces me entró frío. Un dinámico
viento borraba en las almas las ilusiones. Sentí como si alguien con ágil
paso anduviérase sobre nosotros. Nadie me puede dar miedo.
-Un castigo
parpadeando en la tarde: fotografías, turistas de souvenirs y el impacto
de la metralla o la piedra.

Eso fue todo.

Y ahora te callas. Tu sobria
voz, en alerta las palas, puede traernos más tierra para oprimirnos el hueco.

(De Goethica)

Laura Hernández Muñoz

24 Abr

ME GUSTA DIOS

A mí/ me gusta Dios / por el sabor que deja en cada atardecer/ como si de naranjas y sandías hiciera una ensalada/ o / como si al agitar al viento/ revolviera los colores/ y sólo pudiera pintar por única vez / el cielo.
Me gusta Dios / saboreado en el pan que como y comparto. / Es su presencia la que me trae recuerdos de mi madre/ dándome cuenta que ella estaba ahí / porque era parte de Él.
Me gusta Dios en las noches de tormenta/ cuando su fuerza golpea el cristal de la ventana/ invitándome a orar/ pidiendo que él esté cerca/ para cuidarme/ porque es mi padre.
Me gusta Dios como lo veo ahora/ en un reflejo de sol en el mar/ herida amorosa que cicatriza las aguas/ bordándolas de luz.
Me gusta Dios/ cuando arropa mi orfandad/ y me levanta por la piel del cuello/ como oveja perdida/ me deposita en su regazo/ y acaricia suavemente.
Me gusta Dios/ cuando miro su obra en mí/ la semilla de mostaza convertida en arbusto/ donde anidan pájaros/ que trinan por la mañana. / Higuera de frutos dulces/ espiga mecida al viento/ acunando al trigo. / Mi vida ha sido templada en la tribulación/ y / a pesar de todo/ me gusta Dios. / Porque es la respuesta de lo que no pregunto/ regalo que no pido/ amor en donación perpetua.


DE REPENTE, TÚ…

De repente tú,
Ocupando un asiento vacío en el autobús de mi destino.
No dudaste en cambiar de rumbo, ni llegar de la orilla opuesta
con el recelo de quien ama y teme la aventura.
No eres hombre de aromas, marcas territorio con la mirada.
Nada es igual cuando te alejas, y todo es lo mismo cuando te encuentro.
Nuestra historia se cuenta sin palabras, la escribimos con espuma sobre arena.
Fuimos viajeros de asientos contiguos, separados por tiempo y circunstancias.
Tu viaje terminó antes que el mío.
El paisaje ya no tiene ventana, la ruta es larga y complicada.
Sigo el viaje, con un asiento vacío.

…………………..

Laura Hernández Muñoz (México)

Luis Mª Murillo Sarmiento

24 Abr

A UN AMOR LEJANO

No es hoy pasión,
ni siquiera una esperanza
el sentimiento que exalta mis sentidos.
Es una evocación
del arca que guarda mis recuerdos,
entre brumas, olvido y tiempos idos.

¡Eres tú!
Imagen del amor que nunca te extinguiste.
¡Eres tú!
Estampa juvenil inmune al tiempo
-en virtud del poder de los recuerdos-.

Fuiste flama en mis noches umbrosas,
desoladas,
en mis días lánguidos
transformados por tu ser
en refulgentes.

Fuiste felicidad,
promesa eterna,
y sin embargo…
la dicha -en un instante- te llevaste;
sin asomo de maldad
-yo lo presumo-:
fugaz,
más que la vida
es el amor,
que nos mueve
al vaivén de sus caprichos.

En vez de condenarte
te venero,
no puedo dejar
de agradecerte lo vivido.

Aún te estrecho,
aún te beso,
aún acaricio tu piel como tu dueño.
No era tu ser tu ofrecimiento eterno,
¡era tu imagen grabada en mi recuerdo!

Aquella realidad hoy es un sueño,
sueño en que los gozos de ese amor
siguen latentes,
visión serena
sin sombras ni aflicciones
porque sólo cuentan en el amor las bendiciones;
las desgracias no merecen rencor,
sino el olvido.

Por eso en cada evocación yo te bendigo.
¡Hoy debo agradecer cuanto me diste!

Virginia Gil Torrijos

24 Abr

EFECTO MARIPOSA


Vacuo, todo es vacuo.

Si yo pudiera empujar un poco este mi mundo,
trasladarlo una milésima, un simple milímetro,
rescatándolo del error, del mal, del infierno
del precipicio,
de la muerte
y la violencia
exacerbadas.
Si yo pudiera,
si tú pudieras.
………..…….
Si mi inquietud
mi resistencia
mi leve placaje
fuesen frontera
muralla o cerco
para los miedos;
si despertando del aturdimiento consiguiésemos
evitar la irracionalidad, el asesinato del universo;
cantaríamos la profecía, acataríamos esta misión.

mas mi cuerpo resbala de semana en semana
pasa narcótico, de estación en estación
sonámbulo, dormido, preso,
mis pequeñas fuerzas,
mi tenue energía,
mi talento
se filtran
pues
así,
y
así,
sin más
se hacinan,
se malgastan
minutos y horas,
en el simple apilamiento,
de un horario bien amaestrado
cuadrando las agendas y los calendarios,
amarrando los sueños y taponando los besos

Vacuo todo es vacuo.

Excepto vosotros, cielos míos, mis amados pequeños
todo, excepto vuestras sonrisas, inocentes y frescas.
Vosotros llenáis mi alma en un leve y tenue instante
siendo como ya
efecto mariposa,
quimera teórica
de las premisas,
y las hipótesis,
al inmenso caos.
………………..
Sois mi sextante,
mi brújula para
este universo.
Sois mi candela
en los abismos,
los sosiegos que
inhiben estruendos. Sois aleteo, levedad, vapor de
de agua; el definitivo estudio a esta lógica borrosa.
Mariposillas de seda, que voláis entre las mimosas.